Hay quien cree que las flores no son para el invierno, pero ¡nada más lejos de la realidad! Tu balcón, tu terraza o tu jardín pueden lucir llenos de color y alegría también cuando hace frío. Y para muestra, ahí está el cyclamen, un clásico de toda la vida que llena los balcones de rojos, blancos y rosas en otoño e invierno.

 

   ¿Y qué decir de la espectacular camelia? Quien tenga una en su jardín sabrá lo que es disfrutar de una flor tan bella como aromática. Pero para que esta planta esté bonita de verdad, con sus frondoso follaje de color verde oscuro y brillante todo el año, y llena de flores desde finales de invierno, hay que cuidarla bien. Plántala a la sombra en tierra ácida con mucha humedad, y si le proporcionas un abono específico para plantas de tierra ácida, tienes el éxito asegurado. Además, ¡es una planta magnífica como regalo!

   También conseguirás color con la gaultheria big berry, un arbusto bajo de hojas brillantes que florece en verano y que en invierno nos regala sus pequeñas bayas de rojo intenso. O con la skimmia rubella, cuyo pie masculino da pequeñas flores rojas en primavera y el pie femenino da bayas rojas a partir de otoño.