Cuando empieza el frío ya se pueden plantar las variedades de raíz desnuda, es decir, aquellas que no tienen cepellón y tienen las raíces a la vista. Este procedimiento tiene grandes ventajas para el enraizamiento de la planta, pero también algún peligro, puesto que las raíces al aire son más sensibles y corren el riesgo de sufrir roturas o marchitarse. Antes de plantar, debes rehidratar las raíces introduciéndolas en agua unas horas. Aprovecha para recortar las raíces rotas o podridas. Cava un buen hoyo, eliminando todas las malas hierbas para que la nueva planta no tenga competencia, coloca la planta en su sitio repartiendo bien las raíces, sostenla con un tutor y empieza a llenar de substrato con cuidado de no romper las raíces y de no apretar demasiado la tierra. Compacta, eso sí, la tierra de encima, y ya puedes darle una primera dosis de abono y un primer riego generoso. Cúbrela con corteza de pino para una protección extra contra el frío.

 ¿Y qué variedades se pueden plantar a raíz desnuda? Principalmente, árboles y arbustos jóvenes y de hoja caduca. Y entre ellos, los que más suelen plantarse son todo tipo de frutales. Así que ya sabes, si siempre has querido un manzano en tu jardín (o dos, porque no son autopolinizantes), un cerezo o un almendro, es el momento. Si tienes mucho espacio puedes plantar también un nogal a raíz desnuda, y te asegurarás comer ricas nueces bajo una gran sombra. ¡Ah, y no olvidemos los rosales! También es la época de plantarlos o de renovar los viejos.