La Navidad es la época de los regalos por excelencia, y esto es muy bonito. Nos demostramos amor y cariño los unos a los otros, y lo hacemos con gran ilusión. Pero no deberíamos dejar de pensar en el medio ambiente.

El consumo excesivo, los regalos, los envoltorios de los regalos, comida, comida y más comida, las luces encendidas todo el día… Ya sabemos lo que es el cambio climático y las horribles consecuencias que tiene. Pasémoslo bien estas fiestas, pero con cabeza.