No importa el espacio que tengas. Siempre existe una opción para que puedas ser feliz cuidando tu propio huerto en casa.

Según el espacio del que dispongas, y de mayor a menor tamaño, estas son algunas de las opciones que tienes para montar tu huerto urbano:

En el suelo: si dispones de una pequeña parcela de tie­rra en el jardín, sería la opción más clásica.

En camas de cultivo: son cercos de tablas de madera de unos 20 centímetros de altura que se apoyan directamen­te sobre el suelo y se rellenan con substrato. Es un recurso muy adecuado en zonas de tierras poco fértiles.

Cajones de cultivo: son estructuras muy estables (por­tátiles cuando están vacías) y de buen tamaño. Al poder plantar muchos ejemplares en ellas, parecen auténticos minihuertos. Suelen ser de resina o madera tratada al au­toclave que se puede pintar. Están protegidas por dentro con una malla geotextil.

Mesas de cultivo: permiten trabajar sin necesidad de agacharse y aprovechan bien el espacio ya que debajo se pueden colocar herramientas, sacos de sustrato y macetas con plantas menos exigentes en luz. En tu centro de jardi­nería las encontrarás de madera, metal, polietileno de alta densidad o plásticos resistentes a los rayos UV, en varios tamaños y colores.

Bolsas de cultivo: ligeras y manejables, estas bolsas son una solución sencilla e incluso decorativa para los espacios más pequeños. Están fabricadas en geotextil o polietileno resistentes a la intemperie y con tratamiento anti-rayos UV. Las hay de muchos tamaños, diseños y colores; algunas incluso especiales para cultivar patatas, con una apertura lateral para cosecharlas. Incorporan agujeros de drenaje.

Tiestos y jardineras: Una capa de substrato de 15 centí­metros es suficiente para cultivar tomates, lechugas, ver­duras de hoja verde, hierbas aromáticas o fresas.