Lo primero es saber dónde estará y de cuántos m2 dispones.

Si dispones de pocos m2 en tu jardín, terraza o balcón y crees que no puedes tener un huerto urbano, casi seguro que te equivocas. Existen un montón de posibilidades que se adaptan a casi cualquier circunstancia personal. Para empezar, están los pequeños invernaderos que se pueden tener incluso en interior, y con los que se pueden cultivar hierbas y brotes. En un balcón puedes usar macetas, decidiendo qué tipo de cultivo irá mejor según la cantidad de tierra de qué se disponga: espinacas, lechugas, tomates, patatas... Y si lo que tienes es sólo una pared, también puedes hacerte tú mismo un huerto vertical con un palé o comprar un kit especial.

El siguiente nivel son las mesas de cultivo. Tienen la ventaja de estar a tu altura y de que no tendrás que agacharte para trabajar en ellas. Además las puedes encontrar en distintos materiales para combinarlas con la decoración de tu espacio. Y si dispones de más espacio, puedes probar con los cajones de cultivo, donde podrás cultivar casi de todo. Lo importante es no renunciar a cultivar tu propia comida.